Para docentes› Blog› Aserrín, Aserrán

Aserrín, Aserrán: letra, partitura y guía didáctica

Ilustración de un adulto meciendo a un niño sobre las rodillas al ritmo de una canción, imitando el gesto de serrar madera
Aserrín, aserrán — canción de falda tradicional en compás de 2/4
«Aserrín, aserrán» es una de las canciones de falda más extendidas del cancionero hispánico: un adulto mece al niño sobre las rodillas imitando el vaivén de una sierra mientras canta, y cada familia de variantes termina el juego a su manera — con cosquillas, con un reparto de pan y queso, o adivinando cuántos dedos le tocan la espalda. Su melodía se mueve en solo dos notas, Mi y Sol, lo que la convierte en la canción perfecta para abrir el curso: es el primer material sonoro de la Unidad 1 de Aprende con Tempo, donde el alumnado da sus primeros pasos siguiendo el pulso antes de leer una sola nota en el pentagrama.

La letra y el juego

Aserrín, aserrán,
los maderos de San Juan,
el palacio y la cocina,
¿cuántos dedos tengo encima?

Esta es la versión que trabajamos en el curso, y da lugar a un juego muy concreto: un niño se tapa los ojos o mira hacia otro lado mientras el resto del grupo canta y, al llegar a la última pregunta, alguien le toca la espalda con varios dedos a la vez — el niño debe adivinar cuántos son. Comparte final casi palabra por palabra con otra retahíla española, «Recotín, recotán, de la vera, vera van, del palacio a la cocina, ¿cuántos dedos tengo encima?» — la misma fórmula de adivinanza táctil, con una apertura distinta.

No es, ni mucho menos, la única forma de jugar a esta canción. Es, de hecho, solo una rama de una familia mucho más extendida:

  • En Navarra y Álava, el Atlas Etnográfico de Vasconia recoge la variante más literal del gesto de serrar — el adulto sienta al niño en las rodillas y lo balancea de un lado a otro como una sierra — con letras propias en cada localidad: en Eugi, «Aserrín aserrán, las maderas de San Juan, los de arriba sierran bien, los de abajo también, también, y los del duque, ¡truque, truque!»; en Obanos y San Martín de Unx, «maderitas de San Juan, las del rey sierran bien, las de la reina también, las del duque, truque, truque, truque»; en Sangüesa, la versión más breve, «los maderos de San Juan, unos vienen y otros van».
  • En buena parte de España e Hispanoamérica es más conocida la familia que termina en reparto de comida: «piden pan, no les dan; piden queso, les dan hueso», con el remate variando según la región — en México, por ejemplo, sustituyendo el pan y el queso por tamales.

Las tres familias — el vaivén sobre las rodillas, la adivinanza de los dedos y el reparto de pan y queso — comparten el mismo arranque, «Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan», y probablemente una raíz común, pero se han desarrollado como juegos distintos según la zona. Es el mismo fenómeno de mutación oral que ya vimos en San Serenín del Monte: una misma melodía, varias tradiciones de juego a su alrededor.

De dónde viene esta canción

Como casi todo el cancionero infantil de tradición oral, «Aserrín, aserrán» no tiene autor conocido, pero sí un rastro documental amplio:

  • El Fondo de Música Tradicional del IMF-CSIC — el mismo archivo de referencia citado en la guía de «San Serenín del Monte» — cataloga una versión recogida en Sevilla por el folclorista Arcadio de Larrea Palacín durante la Misión M35, clasificada como «Canción infantil» y «Canción y juego», con la anotación original del propio investigador: «de jugar con los pequeñuelos».
  • El Atlas Etnográfico de Vasconia documenta variantes propias en varias localidades de Navarra y Álava, citadas más arriba.
  • Fuera de España, la canción es igual de popular en América Latina, con desarrollos propios documentados en México, Argentina, Perú, Venezuela, Chile (donde en zonas mineras se canta a los «mineros del carbón» en lugar de a los madereros) y Colombia, donde el poeta José Asunción Silva llegó a tomarla como base de un poema propio.

Sobre el origen último de la letra hay una hipótesis interesante, aunque sin consenso académico cerrado: la mención a los «maderos de San Juan» podría remontarse a la costumbre de cortar y acopiar leña para las hogueras de la noche de San Juan (23 de junio), una fiesta con raíces precristianas ligadas al solsticio de verano. Es una lectura sugerente — conviene presentarla al alumnado como curiosidad, no como dato confirmado.

El propio nombre de la canción tiene una explicación mucho más segura: «aserrín» es el serrín, las partículas de madera que caen al serrar, de "aserrar". Por eso el gesto que acompaña a la canción en su forma más extendida —mecer al niño de un lado a otro sobre las rodillas— imita literalmente el vaivén de una sierra de mano.

Dos notas para empezar a leer

Toda la melodía que usamos en el curso se mueve en solo dos notas — Mi y Sol, una tercera menor — y su ritmo no sale de la negra y la pareja de corcheas. No es casualidad: es la primera canción de la Unidad 1 de Aprende con Tempo, el mismo punto de partida del curso completo. Antes de pedirle al alumnado que lea una sola nota en el pentagrama, el objetivo es que sienta la pulsación con el cuerpo y con el oído — el mismo principio de anteponer la vivencia al símbolo que defendemos en De la vivencia a la pantalla. Un intervalo mínimo de solo dos notas retira cualquier dificultad melódica de por medio, para que toda la atención se quede en el pulso.

Un comienzo en anacrusa

Esta canción tiene además la particularidad de empezar en anacrusa: la primera sílaba no cae en el tiempo fuerte del compás, sino en el tiempo débil que lo precede. Conviene tenerlo en cuenta al trabajar la pulsación fuerte/débil — por ejemplo, si se usa el gesto de abrir los brazos en el tiempo débil y dar una palmada en el fuerte, hay que empezar abriendo los brazos en "A-se-" para que la palmada caiga justo en "-rrín".

Por eso es una canción especialmente indicada para presentar la anacrusa la primera vez que aparece este elemento rítmico: el acento marcado de "-rrín" coincidiendo con la palmada del tiempo fuerte hace vivenciar el concepto mucho mejor que cualquier explicación teórica.

Qué se trabaja en Aprende con Tempo

A diferencia de otras canciones del cancionero, que en el curso se trabajan con instrumentación Orff completa, «Aserrín, aserrán» tiene un papel distinto: es la canción-guía de las tres primeras actividades del curso, cada una centrada en un aspecto distinto de la pulsación:

  • Sigue la pulsación — una demostración seguida de práctica guiada: el alumnado marca el pulso de la canción en tiempo real, con apoyo visual.
  • Carillón — la melodía completa, «Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan», tocada nota a nota en un carillón virtual con las dos únicas notas de la canción, Mi y Sol.
  • Compara la pulsación — la misma canción en tres velocidades distintas (96, 103 y 144 pulsaciones por minuto), para aprender a distinguir de oído una versión rápida de una lenta.

Las tres actividades comparten la misma canción a propósito: para cuando el alumnado llega a la tercera, ya conoce la melodía de memoria y puede dedicar toda su atención a la pulsación, que es el contenido real de la unidad.

Materiales para imprimir

Juegos relacionados

← Volver al blog

Suscríbete y disfruta de:

  • Navegación sin publicidad
  • Botón de pantalla completa en los juegos (en ordenador)

Durante 30 días, en el dispositivo donde te suscribas.

Te avisaremos de las novedades de Aprendo Música

Solo te escribiremos para contarte novedades importantes. Sin spam, y con baja en un clic.

Revisa tu email para entrar.

Suscríbete gratis y navega sin publicidad y a pantalla completa durante 30 días Apúntate