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La flor de la Cantuta: letra, partitura y guía didáctica

Flores rojas y amarillas de cantuta en primer plano, con un valle andino y montañas nevadas al fondo
La flor de la cantuta, en su hábitat natural de la cordillera andina — el mismo paisaje de valles y ríos que protagoniza la letra de la canción
«La flor de la Cantuta» es una canción tradicional de raíz andina, extendida hoy por las aulas de música de medio mundo hispanohablante como pieza de iniciación a la flauta dulce. Su letra, una pequeña copla de tres estrofas paralelas, cuenta cómo una flor, la música de un pastor y el llanto de una niña caen, uno tras otro, en un río que los recibe siempre contento. Su melodía se mueve en las cinco notas de la escala pentatónica — Do, Re, Mi, Sol y La —, sin semitonos, lo que la convierte en un material ideal tanto para cantar como para instrumentar con placas Orff.

La letra: una copla de tres estrofas paralelas

Una flor de la cantuta
en el río se cayó,
púsose contento el río,
su perfume se llevó.

La flauta del pastor
en el río se cayó,
púsose contento el río
y su música llevó.

El llanto de la niña
en el río se cayó,
púsose contento el río,
cristalino se volvió.

Antes de seguir, escucha cómo suena con la instrumentación Orff completa (más abajo se explica cómo está construida, paso a paso):

🎧 Escucha la instrumentación completa

Las tres estrofas comparten exactamente la misma estructura: algo cae en el río — una flor, una flauta, unas lágrimas — y el río, lejos de alterarse, se alegra y se queda con lo que ha recibido: el perfume, la música, la transparencia. No hay acción que mimar como en «San Serenín del Monte», ni un diálogo como en «Córtame un ramito verde»: es una pequeña estampa poética, casi una adivinanza de tres imágenes, pensada para escucharse y repetirse más que para representarse.

Dos detalles conviene aclarar antes de cantarla con el alumnado más pequeño:

  • "Cantuta" — no es un nombre inventado para la rima, sino una flor real: la flor sagrada de los incas, hoy símbolo del Perú (se explica más abajo, en "De dónde viene esta canción").
  • "Púsose contento" — en vez del orden habitual hoy, "se puso contento", el pronombre "se" aparece pegado al final del verbo. Es una construcción antigua y muy propia de la copla popular y el romance tradicional; conviene señalarla como una curiosidad del lenguaje, no como un error.

De dónde viene esta canción

Como la mayor parte del cancionero infantil de raíz popular, «La flor de la Cantuta» no tiene autoría ni fecha de composición documentadas: es folclore de tradición oral andina, y su letra y su melodía —sencillas, breves y fáciles de memorizar— son justo el tipo de material que viaja bien de generación en generación y de país en país. Hoy la encontramos, con la misma letra y la misma melodía, como pieza de iniciación a la flauta dulce en materiales escolares de Chile, Colombia y España, además de en el propio Perú, lo que confirma su enorme difusión en la enseñanza musical de habla hispana.

La protagonista de la canción, la cantuta (Cantua buxifolia), es un arbusto de flores acampanadas —rojas, rosadas o amarillas— propio de las zonas altas de los Andes de Perú y Bolivia. Para los incas era una flor sagrada: se cultivaba junto a templos y palacios, y se usaba para adornar los caminos en las grandes ceremonias, entre ellas el Inti Raymi, la fiesta del sol. Es, de hecho, la flor que da nombre a la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, "La Cantuta", una de las más conocidas del Perú.

Un detalle curioso, poco conocido incluso entre quien la considera un símbolo evidente: pese a que la cantuta se identifica popularmente como la flor nacional del Perú desde el siglo XIX, en tiempos del presidente Ramón Castilla, no existe ningún decreto legal peruano que formalice ese título — es una designación de facto, sostenida por la costumbre y no por la norma. Bolivia, en cambio, sí declaró oficialmente su propia variedad (la kantuta) flor nacional mediante un decreto presidencial de 1990. Una buena ocasión para explicar al alumnado que un símbolo puede ser real y estar plenamente asentado en la cultura de un pueblo sin necesidad de que ninguna ley lo diga.

Cinco notas sin semitonos: la escala pentatónica

Toda la melodía se mueve en cinco notas — Do, Re, Mi, Sol y La — sin usar nunca Fa ni Si. Es la llamada escala pentatónica, la misma que resulta de tocar solo las teclas negras de un piano trasladadas a Do, y aparece de forma independiente en tradiciones musicales de medio mundo, del folclore andino a la música tradicional china, precisamente porque, al no tener semitonos, cualquier combinación de sus notas suena siempre consonante, sin fricciones. Esa propiedad no es solo una curiosidad teórica: es la razón por la que la pedagogía Orff recurre tanto a melodías pentatónicas como esta para iniciar al alumnado en la improvisación — con las barras de Fa y Si retiradas del xilófono o el metalófono, literalmente no existe la posibilidad de tocar una nota "que no encaje".

Para el alumnado que ya conoce Mi, Sol y La del pentagrama, esta canción añade de forma natural las dos notas que faltan por debajo, Do y Re, ampliando el ámbito de tres a cinco notas sin salir de un terreno melódico igual de estable y sin semitonos incómodos que afinar.

La instrumentación Orff propuesta

La ficha de instrumentación reparte la canción en siete partes, aprovechando precisamente esa base pentatónica:

  • Flauta y Glockenspiel llevan la melodía: la flauta la dobla tal cual, mientras el glockenspiel (carillón agudo) aporta una variante rítmica ligeramente distinta, a modo de eco — el mismo papel que en «San Serenín del Monte».
  • Xilófono y Marimba sostienen un bordón pentatónico (Do-Sol) que fluye por debajo de la melodía sin ninguna nota "equivocada" posible, gracias a las barras de Fa y Si retiradas.
  • Bombo, marca el tiempo fuerte de cada compás, como el pulso constante del río.
  • Triángulo, de timbre agudo y brillante, responde en el tiempo débil — el destello del agua.

Repetir variando quién toca

Con tres estrofas de idéntica estructura, la canción se presta de forma natural a una forma de rondó por planos sonoros: no hace falta que suenen los siete instrumentos desde la primera estrofa.

  • 1.ª vuelta: solo voz, acompañando la flor que cae en el río.
  • 2.ª vuelta: se suma la percusión sin altura, bombo y triángulo, marcando tiempo fuerte y débil, acompañando la flauta del pastor.
  • 3.ª vuelta: se incorporan los instrumentos de placas, flauta, glockenspiel, xilófono y marimba, con la instrumentación completa, para el llanto de la niña que deja el río cristalino.

Aprovecha el cambio de estrofa para rotar qué alumnos tocan cada instrumento, de modo que a lo largo de las tres vueltas la mayor parte de la clase pase por más de un papel.

Esas tres vueltas son justo lo que suena en la grabación del principio del artículo, y ya están escritas nota a nota, no solo descritas: la instrumentación completa con las 3 repeticiones (MuseScore) desarrolla la ficha de instrumentación de arriba añadiendo exactamente esa alternancia —qué instrumentos suenan en cada vuelta—, lista para abrir, imprimir o adaptar con MuseScore, el editor de partituras gratuito.

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